Graham Hewitt
1.- LA RESPIRACION PROFUNDA: PARA EL CANTO Y PARA TENER BUENA SALUD
La mayor parte de los escritores y profesores de canto ponen un gran énfasis, que considero correcto, en la importancia de un estudio de la respiración y su control en las primeras etapas del curso de aprendizaje de canto. Se sabe que, ya en el siglo XVII, los famosos profesores italianos comprobaban la respiración de sus alumnos, creyendo firmemente que “quien respira bien canta bien”.
Una técnica bien desarrollada de control de las inspiraciones y espiraciones es valiosísima para
los cantantes y maravillosa para la salud general de cualquiera. Expandirá su pecho, aplanará los músculos caídos y corregirá su postura. Además, limpia los pulmones, reoxigena eficazmente la sangre y relaja cuando se está nervioso o tenso.
La respiración tiene tres aspectos que el cantante debe adquirir:
1. La capacidad de inspirar la mayor cantidad de aire;
2. La capacidad de hacer una buena respiración rápidamente;
3. Y lo más importante: la capacidad de controlar el escape de la respiración.
La respiración y el control de la respiración son dos estudios diferentes; los trataré, por tanto, separadamente, y en este breve capítulo hablaré del estudio simple de la respiración profunda.
1.1.- La respiración profunda o superior
El volumen de aire necesario para mantener el cuerpo “en funcionamiento” cuando está relajado escuchando música o leyendo un libro es pequeño. Sólo se utiliza la parte superior de los pulmones, y la parte superior del pecho se mueve hacia arriba y hacia abajo lentamente. Sólo se toma la cantidad suficiente de aire para mantenerse normal; la respiración es superficial.
Como el cantante necesita mantener frases largas, a veces durante quince o veinte segundos, precisa obviamente de reservas considerables de aire, lo que sólo podrá conseguir
utilizando toda la capacidad de los pulmones.
Es importante recordar que para dar a los pulmones una buena limpieza general, debe
vaciarlos completamente (para desembarazarse del aire viciado y estancado), y llenarlos
también completamente. Es necesario desarrollar la toma y expulsión máximas de aire, lo que puede aprenderse con un poco de paciencia y unas cuantas molestias en los músculos que no había utilizado hasta ahora.
Los pulmones tienen forma de pera: son más anchos en el fondo que en la parte superior. Todo el mundo utiliza las secciones superiores, más estrechas; pero las partes anchas del fondo se ejercitan en raras ocasiones. Para llenarlas completamente, habrá de concentrarse en la base de los pulmones, no en la parte superior del pecho. No deben moverse los hombros.
Para empezar, pruebe este ejercicio del siguiente modo:
De pie, con los dedos de ambas manos presionando los costados al nivel de la cintura, tome lenta y cómodamente una respiración profunda, concentrándose en llenar los pulmones desde el fondo. (Posiblemente descubrirá que respirar por la nariz permite una respiración más plena y profunda y que, además, calienta el aire, afectando así en menor grado a la garganta.) Piense en ello como una extensión de la respiración ordinaria: “sienta” cómo baja el aire hasta la parte inferior de sus pulmones.
Si lo está haciendo apropiadamente, sus manos se deslizan hacia fuera, pues los pulmones se expandirán hacia abajo además de hacia los costados, y de ese modo los músculos de abajo se aplanan y son empujados hacia fuera. Dicho sea de paso, si ha tomado recientemente una comida copiosa, su estómago lleno impide a esos músculos moverse con libertad y no podrá expandirlos fácilmente y sin experimentar una sensación de tirantez.
Si no está habituado a este tipo de respiración, quizá no sea capaz de una plena expansión en un principio. No he conocido a nadie que haya sido capaz de respirar profundamente en un primer intento, y a las mujeres parece resultarles más difícil. Pero llegará a hacerlo bien con paciencia y práctica. Finalmente, “sentirá” el modo correcto de hacerlo, y notará y verá el incremento de la expansión.
He aquí otros ejercicios que pueden servirle de ayuda.
Trate de tumbarse de espaldas para realizar los ejercicios de respiración. Cuando está tumbado de frente, la respiración es más profunda y puede sentir fácilmente los movimientos de los músculos.
Otra cosa que sirve de ayuda es mantener un objeto pesado sobre el diafragma: utilice algo lo bastante pesado como para que levantarlo le suponga un esfuerzo, como un jarro de arena. Su respiración recaerá fácilmente sobre el lugar adecuado.
Tenga en cuenta que la expansión de los pulmones y espacios intercostales no se produce tan sólo en la parte delantera del cuerpo: es todo el pecho el que se mueve desde la cintura para arriba, tanto en la espalda como en los costados.
He aquí un ejercicio que me parece muy útil, pues pone de relieve esta expansión global. Cuando lo haga, piense en cómo un globo se expande en todas direcciones.
Siéntese sobre una silla firme de respaldo recto, deje los brazos sueltos y separe los codos de los costados del pecho. Sin mover los hombros ni separar la espalda de la silla, tome una respiración larga y profunda desde el fondo de los pulmones. Trate de expandirlos de forma que su espalda se hinche y presione contra la silla. Con este ejercicio se establece rápidamente la sensación de expansión en la cintura y espalda mientras está inspirando.
Tanto más durante la toma máxima de aire.

La respiración profunda implica también la salida máxima de aire, y aquí es donde empieza el dolor.
Es un hecho sabido que al vaciar por completo los pulmones eliminamos el aire viciado del fondo de los mismos, haciendo que el aire nuevo y limpio reoxigene todos los tejidos pulmonares. Hablando en términos estrictos, esto pertenece al tema de la salud pulmonar y no al estudio del canto (pues nadie canta hasta el punto de agotar la respiración). Sin embargo, los músculos implicados en la exhalación máxima también se utilizan en el control de la respiración, motivo por el cual deberemos echar un vistazo a la capacidad de respiración.
De pie, y tras haber tomado una inspiración completa, empiece a exhalar lentamente el aire. Cuando sus pulmones estén medio vacíos, tomará automáticamente otra inspiración. Sin embargo, sus pulmones no se habrán vaciado por completo, y quedará aún en su interior una considerable cantidad de aire, por lo que necesitará apretar un poco más para que la limpieza del aire sea general.
Tendrá que desarrollar dos habilidades. En primer lugar, expandir todo lo posible la caja torácica durante la inspiración; en segundo lugar, empujar hacia dentro los músculos abdominales para ejercer sobre los pulmones una suave presión hacia arriba. Esto servirá de “apoyo” a los pulmones mientras se están vaciando del aire restante.
La expansión de la caja torácica es necesaria, por dos razones:
1. Si deja que el pecho se hunda, la exhalación puede ser demasiado repentina para la espiración controlada (que estudiaremos en el siguiente capítulo);
2. La posición expandida del pecho facilita la inspiración rápida que se necesita a veces en un breve descanso entre dos frases largas. Si permite que el pecho se hunda hacia el final de una frase larga, le costará uno o dos segundos, y un notable esfuerzo físico, expandirlo de nuevo, tomar una inspiración y empezar a cantar. Pero si mantiene siempre bien expandida su caja torácica, la inspiración rápida puede realizarla fácilmente sólo con dejar entrar el aire; un proceso rápido que a veces le resultará necesario cuando sólo tenga un silencio de negra o corchea para inspirar.
Intente ahora de nuevo el último ejercicio, pero esta vez manteniendo el pecho completamente expandido. Su caja torácica comenzará a desinflarse, de modo que debe mantener el pecho alto y dejarlo así mientras expele gradualmente el aire. Cuando esté llegando al final del ejercicio, meta hacia dentro los músculos justamente debajo del ombligo, y siga espirando de modo uniforme y confiado. Debe ser capaz de proseguir esta espiración uniforme durante varios segundos más de lo que creería posible, y aunque en un principio pueda hacerle daño, sus músculos abdominales se irán haciendo flexibles y podrá sostener los pulmones con facilidad en unas cuantas semanas.
Para facilitar esta respiración profunda, me gustaría mencionar un nuevo ejercicio. Este lo realizará caminando, por lo que ofrece un poco de variedad a los pocos interesantes ejercicios antes descritos. De nuevo, además de ayudarle a desarrollar una respiración profunda, le ayudará a controlar la salida uniforme del aire, tan vital para el canto sostenido.
Camine rítmicamente a un paso uniforme e inspire gradualmente a través de la nariz, contando los pasos que dé, hasta que los pulmones estén completamente llenos (recuerde que para llenarlos desde la base deberá mantener los hombros echados hacia atrás y el pecho subido y ancho). Mantenga la respiración durante unos cuantos pasos, con el fin de dar al aire fresco la oportunidad de llegar a los tejidos pulmonares, y luego vaya expulsando lentamente por la boca el aire mientras cuenta los pasos, manteniendo el pecho alzado y apretando los músculos del vientre para expulsar todo el aire. Repita este ejercicio varias veces.
Este ejercicio me parece maravilloso. Limpia los pulmones y ejercita los músculos abdominales y del pecho. Empiece inspirando durante cinco pasos, manteniendo el aire durante otros cinco, y espirando durante diez (probablemente descubrirá que tarda el doble de tiempo en espirar e1 aire). A1 cabo de un período, multiplique por dos e1 número de pasos de cada frase.
He aquí un diagrama de los progresos en este ejercicio durante un mes. Hágase sus propios diagramas para los otros ejercicios respiratorios.
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